miércoles, 8 de abril de 2015

Incursiona organismo mexicano en certificación de smartphones


¿Al rescate de la Cofepris?

El Economista
Sección. Política y Sociedad
Autor. Alberto Aguirre
Columna. Signos vitales
Página 41
26 de marzo de 2015
¿Al rescate de la Cofepris?

Los abajo firmantes serían los directivos de las empresas de la industria de la salud actualmente autorizadas para operar como auxiliares en el control sanitario de medicamentos y dispositivos médicos por el gobierno federal. Sin embargo, la carta de respaldo a la Comisión Federal de Protección de Riesgos Sanitarios -que encabeza Mikel Arriola- ni es de su autoría intelectual, mucho menos de su simpatía. Todo lo contrario.

El mundo al revés: los operadores de las unidades de verificación -o UVCAS, como se conoce en el gremio a los terceros interesados autorizados por la Cofepris- han recibido correos electrónicos y llamadas telefónicas para convocarlos a reuniones y, posteriormente, han recibido el texto de una carta que deberían haber suscrito. La resistencia a este apoyo inducido ha generado presiones y más quejas, por parte de los empresarios.

La carta misiva en cuestión -de la que se obtuvo una copia mecanográfica- reconoce la importancia de los “terceros autorizados”, a los que reconoce como “parte integral” de la política pública enfocada a proteger la calidad de los productos y servicios que ofrece a los derechohabientes del sistema nacional de salud, del que participan el IMSS, el ISSSTE y las instituciones afiliadas al Seguro Popular.

Tanto la Ley General como el Reglamento de Insumos de la Salud contemplan esta figura, que pueden asumir personas físicas y morales, para emitir dictámenes respecto del cumplimiento de requisitos establecidos por la propia Secretaría de Salud o en las Normas correspondientes, para efectos de trámites o autorizaciones sanitarias. El 30 de julio del 2011, fue publicada la convocatoria para reclutar a estos prestadores de servicios en el Diario Oficial de la Federación. La selección quedó bajo la responsabilidad de un panel de expertos designados por el Comisionado de Autorización Sanitaria, y cuyo fallo es inapelable.

¿Suplantación de funciones? Más bien, complemento del trabajo de la autoridad, pues su participación en el proceso de autorización sobre el uso de algún producto o servicio médico, por parte de las instituciones sanitarias, se constriñe a la elaboración de pre-dictámenes o informes técnicos favorables.

La normatividad vigentes desde el 2012 estipula que los terceros autorizados deberán evitar conflictos de intereses y mantener la confidencialidad con sus clientes. Y quedan obligados a a presentar informes periódicos semestrales de los servicios que prestan, así como a reportar cualquier irregularidad en su relación con los clientes, el desempeño de sus funciones o incumplimientos identificados en los procesos que evalúa y situaciones de riesgo a la salud de la población.

Los tiempos de resolución de los pre-dictámenes varían según el tipo de trámite y estos se pueden verificar en el reglamento de insumos para la salud; sin embargo, lograr una autorización puede llevar meses, lo que incluso ya generó molestia de organismos gremiales del sector salud e industrial.

“El que un tercero realizase mal su análisis no solo tiene la consecuencia de perder la autorización por la Cofepris”, establece la carta, “hay responsabilidades de carácter penal y civil por el impacto de un producto peligroso en la población mexicana. Es por esto que la agencia gubernamental es quien finalmente certifica el producto en cuestión”.

“La relación que se tiene con la autoridad es de respeto, imparcialidad, cordialidad y buena fe con el fin último de que la población mexicana tenga productos eficaces y seguros. La confianza que se ha generado hacia los terceros se fundamenta en el sistema de calidad que se tienen así como en las visitas, auditoras y supervisiones que realiza la Cofepris, aunado a las renovaciones que se han otorgado a la fecha. El buen trabajo que se ha venido realizando ha permitido la participación en la atención de trámites rezagados de medicamentos y se tienen contemplada por la autoridad nuevas coberturas”.

En el 2010 se emitieron 152 registros de insumos para la salud. De 2011 a julio del 2014 se han liberado 22,00 registros. Desde entonces, el tiempo de espera para tramitar el registro sanitario de un nuevo medicamento o dispositivo médico se ha reducido hasta 85%, lo que demuestra la efectividad de las UVCAS.

De acuerdo con el reporte “COFEPRIS: Gestión de la Salud Pública en México 2013”, el plazo promedio para el registro sanitario de un nuevo medicamento era de 30 meses y con el ingreso de las unidades de verificación, se reduce a tan solo 4.5 meses. Para 2011, la producción nacional de dispositivos médicos alcanzó los 8,562 millones de dólares, y se prevé que para el 2020, la producción de dispositivos médicos alcance un total de 14,914 millones de dólares. El mercado de medicamentos de México se ubica entre los principales 15 a nivel mundial, siendo el segundo en importancia de América Latina. Actualmente su valor se estima en 161,000 millones de pesos.

Los terceros autorizados deben promover no sólo el acceso de la más alta tecnología al menor tiempo posible; además, fortalecer la competitividad de las 2,321 empresas instaladas en México dedicadas al sector salud, entre las que se cuentan 744 exportadoras.

¡Clasificación hotelera no es control de precios

Excélsior
Sección. Dinero
Autor. Alicia Salgado
Columna. Cuenta Corriente
Página 5
25 de marzo de 2015


¡Clasificación hotelera no es control de precios

El jueves la clausura de la 40ava versión del Tianguis Turístico, que es albergado en Expo Mundio Imperial, coincidirá con el cierre de la operación de compra de los icónicos Princess y Pierre Marqués, por el Grupo Imperial/Autofin, que preside Juan Antonio Hérnández. Se estima que supere los 300 millones de dólares, pues con todo y frente de agua y sus dos campos de golf, tendrá que invertir en la modernización de estos hoteles para que mantengan su clasificación de Gran Turismo.

Y precisamente, por la inversión que se está realizando en infraestructura hotelera que entre 2013 y 2014 sumó dos mil 100 millones de dólares y están en proceso otros seis mil millones de dólares, y el hecho de que México está alcanzando crecimientos sostenidos en sus flujos turísticos superiores a 10% anual (tres millones de turistas o más en incremento por año), hay dos acciones que la Secretaría de Turismo, que encabeza Claudia Ruiz Massieu, debe realizar:

1) Establecer un sistema claro, transparente y sencillo de clasificación hotelera (con certificadores evaluados por la EMA) y, el establecimiento del Registro Nacional de Turismo (RNT), que deberá incluir a todos los oferentes de servicios (no sólo restaurantes, servicios de transporte, guías de turistas y organización de eventos, etcétera).

Ambos los posibilita el Reglamento a la Ley General de Turismo, el cual fue reformado el año pasado en el Congreso, y pasó todo el proceso de Cofemer hasta su versión final, pero aún no ha sido publicado en el Diario Oficial de la Federación.

Esto porque la secretaria Ruiz Massieu prefiere presentar y consensuar la política de certificación y registro con los gobernadores y secretarios de Turismo de los estados, para que se explique bien y ellos coadyuven en la clasificación y en el levantamiento del RNT, para lo cual se está apoyando en el subsecretario de Innovación y Desarrollo Turístico, Carlos Joaquín, y en lo técnico, en el subsecretario de Calidad y Regulación, Francisco Maass.

De entrada, en el nuevo marco regulatorio para la ejecución de la política de turismo, se formalizará la Conferencia Nacional, que estará integrada por representantes de los tres órdenes de gobierno para homologar prácticas, estadísticas, y acciones. También el gabinete turístico, que ha sido todo un éxito en la definición de estrategias inter e intragubernamentales, se convertirá en la Comisión Ejecutiva de Turismo y el Consejo Consultivo del Turismo integrará a los representantes del sector privado, de tal manera que el andamiaje para implementar la profesionalización integral de los prestadores de servicios turísticos, para que la oferta en México siempre coincida con la expectativa del consumidor.

De ellos dependerá el Atlas Turístico y también el Sistema Nacional de Estadística, que a todas luces facilitará el reordenamiento y modernización turística del territorio.

Mire, el asunto de la certificación o clasificación hotelera ha levantado ámpula, porque uno de los problemas reales que tenemos en el país es que hay hoteles que se dicen de Gran Turismo y no llegan ni a cuatro estrellas, e igual hay hostales tradicionales que son atendidos por sus dueños y pueden perfectamente clasificar como hoteles boutique, todo depende de los servicios que incluya y que estén certificados.

Hoy en día, según la Organización Mundial de Turismo, que encabeza Taleb Rifai, la incorporación de tecnologías de la información a la industria de viajes y entretenimiento ha provocado que 70% de los viajeros internacionales realice la mayor parte de sus búsquedas por internet y de éstos 80% lo contraten por la misma vía.

Esto obliga a una clasificación minuciosa y certificada a favor del consumidor y de los prestadores de servicios, porque muchos de esos portales como Booking, lo mismo suben un hotel de paso en la calzada de Tlalpan, como hostal estudiantil, que clasifican a un cucarachero como tres estrellas.

Si considera que el INEGI estima que sólo 30% de la oferta hotelera en el país es ofrecida o administrada por empresas de cadena, se da cuenta de la necesidad de esta clasificación y de paso, se entiende por qué los gobiernos y municipios tienen mucho que hacer para apoyar el sistema de clasificación de hoteles.

En la Concanaco-Servytur, que encabeza Enrique Solana, y la Asociación de Hoteles y Moteles, que preside Rafael García González, hay claro entendimiento del proceso que se iniciará o lanzará tan pronto como después de Semana Santa, pero en las cámaras y asociaciones locales ha permeado el run run, de que el sistema de clasificación provocará “control de precios” y, nada más alejado de la realidad.

Los precios de los hoteles, como todo lo que tiene que ver con oferta de servicios, se seguirán rigiendo por la demanda, pero la certificación apoya en el mundo entero que los clasificados y certificados cobren mejor, y no a la inversa.

De hecho, un estudio realizado por la OMT y la Universidad de Cornell en Nueva York, muestra que de 200 millones de revisiones de numerosos sitios de viajes en el mundo, la mayor preocupación de los consumidores está relacionada con la posibilidad de que lo ofrecido sea un fraude y 75% de esos consumidores consideran como algo muy importante para su toma de decisiones, el que se realice una clasificación “certificada” de los hoteles.

Este jueves se clausura el Tianguis Turístico en Acapulco, pero muy probablemente para Guadalajara, el proceso que le comento, estará a todo vapor, y mucho depende del gran capital político que ha ganado Claudia Ruiz Massieu al convencer al sector privado y público de las políticas que se implementan.

¡No lo dude!